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Muchas empresas evalúan cómo les fue el año. Aunque parezca sorprendente hay empresas que crecieron este año, sufrieron la misma devaluación de la moneda, el alza del dólar, la crisis política al igual que todos, pero estaban mejor preparados. ¿El secreto?... la Planificación Estratégica.
Diciembre es el mes por excelencia para realizar o finalizar el Plan Estratégico del año entrante. Pero, ¿todos sabemos realmente lo que es Planificación Estratégica?
Puede definirse como “un modo sistemático de gestionar el cambio y de crear el mejor futuro posible para una determinada organización, entidad, empresa o territorio”. Es un proceso creativo para identificar y realizar las acciones más importantes, teniendo en cuenta las fortalezas y debilidades de la empresa, y las oportunidades y amenazas que presenta el mercado tanto presentes como futuras.
La planificación estratégica aplicada a la empresa trata de establecer una serie de objetivos, a medio y largo plazo, sobre la organización del desarrollo de la misma y definir aquellas actuaciones que permitirán alcanzar dichos objetivos teniendo en cuenta el comportamiento probable del entorno.
Las características principales del proceso de planificación estratégica son las siguientes:
- Se concentra en los temas seleccionados como claves y prioritarios.
- Considera explícitamente la disponibilidad de recursos.
- Analiza los puntos fuertes y débiles de la empresa en relación con su propio desarrollo.
- Contempla los grandes acontecimientos y cambios que están ocurriendo fuera del entorno estrictamente local (a nivel nacional e internacional).
- Se orienta a la acción, con un fuerte énfasis en los resultados prácticos.
Entre los principales beneficios que se obtienen:
1. Obtener una imagen clara e integrada de la posición actual de la empresa y de sus perspectivas futuras de desarrollo.
2. Identificar tendencias y direcciones que cohesionen a la empresa y la ayuden a establecer un nuevo rumbo.
3. Incentivar a la empresa a buscar oportunidades y a actuar, en vez de simplemente reaccionar a los cambios.
4. Asignar recursos a los problemas más acuciantes.
5. Identificar aquellas acciones, políticas e inversiones que tendrán el mayor impacto positivo en la situación futura de la empresa.
6. Asegurar que las estrategias de desarrollo de la empresa tengan objetivos claros a medio y largo plazo tratando de minimizar el riesgo de que los mismos se vean drásticamente comprometidos por un cambio externo.
Es el momento que elaborar nuestro Plan Estratégico, creando incluso distintos escenarios nacionales sobre los cuales ir adaptando los objetivos y las estrategias para alcanzar dichos objetivos.
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